Endometriosis, adenomiosis y miomas: síntomas, diferencias y cómo puede ayudarte la nutrición

Nov 04, 2026Por Lorena García

LG

El dolor menstrual intenso, las reglas abundantes o la hinchazón abdominal no deberían convertirse en algo con lo que aprender a convivir. Sin embargo, muchas mujeres pasan años normalizando estos síntomas antes de recibir un diagnóstico.

La endometriosis, la adenomiosis y los miomas uterinos son tres patologías ginecológicas diferentes, pero pueden compartir algunas manifestaciones y afectar considerablemente a la calidad de vida, el bienestar y, en determinados casos, la fertilidad.

Comprender qué ocurre en nuestro cuerpo es el primer paso para poder cuidarlo. Y, aunque la alimentación no sustituye al tratamiento médico, puede convertirse en una herramienta de acompañamiento para mejorar el estado nutricional, cuidar la salud digestiva y favorecer el bienestar general.

1. Endometriosis: cuando el tejido similar al endometrio crece fuera del útero

La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica en la que aparece tejido similar al endometrio (el tejido que recubre el interior del útero) fuera de la cavidad uterina.

Estas lesiones pueden localizarse en el peritoneo, los ovarios, las trompas de Falopio y otras estructuras de la pelvis. En algunos casos también pueden afectar al intestino o la vejiga.

Se trata de una enfermedad compleja, asociada a procesos inflamatorios y alteraciones en la respuesta inmunitaria, que puede presentar diferentes grados de afectación.

¿Qué síntomas puede producir?

Dolor menstrual intenso o incapacitante.
Dolor pélvico persistente, incluso fuera de los días de la menstruación.
Dolor durante o después de las relaciones sexuales.
Dolor al defecar o al orinar, especialmente durante la menstruación.
Hinchazón abdominal, alteraciones del tránsito intestinal y molestias digestivas.
Fatiga y sensación de cansancio persistente.
Dificultades para conseguir un embarazo en algunas mujeres.

Es importante recordar que la intensidad del dolor no siempre se corresponde con la extensión de las lesiones. Además, una ecografía normal no descarta necesariamente la enfermedad.

2. Adenomiosis: cuando el tejido endometrial afecta al músculo uterino

La adenomiosis se produce cuando tejido similar al endometrio se encuentra dentro del miometrio, la capa muscular del útero.

Esta alteración puede provocar cambios en la estructura del útero, inflamación local y contracciones uterinas dolorosas.

Puede presentarse de forma difusa, cuando afecta a diferentes zonas del músculo uterino, o focal, cuando se concentra en una región determinada.

¿Cuáles son sus síntomas más frecuentes?

Menstruaciones abundantes o prolongadas.
Dolor menstrual intenso.
Dolor o presión pélvica.
Sensación de hinchazón abdominal.
Cansancio asociado a pérdidas menstruales importantes.
En algunos casos, dificultades reproductivas.
La adenomiosis puede coexistir con endometriosis y miomas, por lo que es importante realizar una valoración ginecológica individualizada.

3. Miomas uterinos: crecimientos benignos del músculo del útero

Los miomas son tumores benignos que se desarrollan a partir del tejido muscular uterino. Son frecuentes durante la edad reproductiva y pueden variar mucho en tamaño, número y localización.

Según dónde se encuentren, podemos distinguir tres tipos principales:

Miomas submucosos

Crecen hacia el interior de la cavidad uterina y pueden provocar sangrados abundantes y afectar a la fertilidad.

Miomas intramurales

Se desarrollan dentro de la pared muscular del útero.

Miomas subserosos

Crecen hacia la parte exterior del útero y, dependiendo de su tamaño, pueden producir presión sobre los órganos cercanos.


No todos los miomas producen síntomas ni necesitan tratamiento. Cuando aparecen, las manifestaciones más habituales son:

Menstruaciones abundantes o prolongadas.
Dolor menstrual o molestias pélvicas.
Sensación de presión abdominal.
Necesidad frecuente de orinar.
Estreñimiento, si existe compresión intestinal.
Anemia o déficit de hierro debido a las pérdidas de sangre.
Su impacto sobre la fertilidad depende principalmente de su tamaño y localización, especialmente cuando deforman la cavidad uterina.

4. ¿Qué tienen en común y en qué se diferencian?

Aunque las tres patologías afectan al aparato reproductor femenino, su origen y comportamiento son diferentes.

Las tres pueden coexistir y afectar a la calidad de vida. Por eso, ante dolor menstrual incapacitante, sangrados abundantes o molestias persistentes, es importante consultar con ginecología.

5. ¿Puede ayudar la alimentación a mejorar los síntomas?

La nutrición no cura la endometriosis, la adenomiosis ni los miomas, y actualmente no existe una dieta que haya demostrado eliminar las lesiones o impedir su crecimiento.

Sin embargo, una alimentación adecuada puede ayudar a cubrir las necesidades nutricionales, cuidar la salud metabólica y digestiva y acompañar el manejo de algunos síntomas.

¿Qué aspectos nutricionales conviene priorizar?

1. Seguir un patrón de alimentación antiinflamatorio

Una alimentación de estilo mediterráneo puede ser una buena base: verduras, frutas, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y pescado.

Estos alimentos aportan fibra, antioxidantes, vitaminas, minerales y grasas insaturadas que contribuyen al mantenimiento de una buena salud general.

2. Incluir fuentes de omega3

Los ácidos grasos omega3 participan en la regulación de diferentes procesos inflamatorios. Podemos incorporarlos mediante el consumo habitual de pescado azul, como sardinas, caballa o salmón, y alimentos vegetales como nueces, semillas de lino y chía.

3. Prestar atención al hierro

Las mujeres con menstruaciones abundantes tienen mayor riesgo de desarrollar déficit de hierro y anemia. Conviene valorar periódicamente el hemograma y la ferritina, especialmente cuando existe cansancio, debilidad o fatiga persistente.

Podemos encontrar hierro en alimentos como carnes, pescados, mariscos y semillas. Combinar las fuentes de hierro con alimentos ricos en vitamina C favorece su absorción.

Recurriremos a suplementación cuando esté indicada, siempre de forma individualizada.

4. Cuidar la salud intestinal

La hinchazón abdominal, el estreñimiento, la diarrea y el dolor digestivo son síntomas que pueden acompañar a la endometriosis, especialmente cuando existe afectación intestinal o trastornos digestivos coexistentes.

Es importante valorar el tránsito intestinal, la tolerancia a determinados alimentos y la composición de la alimentación.

Priorizar la fibra de forma progresiva, mantener una buena hidratación y adaptar los alimentos a la tolerancia individual puede ayudar a mejorar el bienestar digestivo.

No todas las mujeres necesitan retirar gluten, lácteos u otros grupos de alimentos. Las restricciones deben responder a una necesidad concreta y no realizarse de forma preventiva.

6. Hábitos que pueden ayudar a cuidar tu salud ginecológica

Además de la alimentación, existen otros aspectos del estilo de vida que pueden contribuir al bienestar y al manejo del dolor:

Actividad física adaptada: caminar, nadar, realizar ejercicios de fuerza o practicar actividades suaves puede favorecer la salud general y ayudar a mejorar la calidad de vida.

Descanso: mantener horarios regulares y procurar un sueño reparador favorece la recuperación física y emocional.

Gestión del estrés: el dolor crónico puede tener un impacto importante sobre el bienestar psicológico. Incorporar estrategias de relajación y autocuidado puede ayudar a afrontar mejor los síntomas.

Calor local: aplicar calor en la zona abdominal puede proporcionar alivio temporal durante los episodios de dolor menstrual.

Fisioterapia de suelo pélvico: puede ser útil cuando existe tensión muscular, dolor miofascial o molestias pélvicas asociadas.

Estas medidas son complementarias y no sustituyen al tratamiento ginecológico. El abordaje puede incluir tratamiento farmacológico, hormonal o quirúrgico, dependiendo de cada caso, los síntomas y los objetivos reproductivos.

7. La importancia de un abordaje individualizado

No todas las mujeres con endometriosis, adenomiosis o miomas experimentan los mismos síntomas ni tienen las mismas necesidades.

Por eso, el abordaje nutricional debe partir de una valoración individual: conocer la historia clínica, los síntomas, los hábitos alimentarios, las necesidades nutricionales y las posibles alteraciones digestivas o metabólicas asociadas.

En LUNARIA entendemos la nutrición como una herramienta para conocer mejor tu cuerpo y acompañar tu salud desde una perspectiva integral.

A través de la alimentación y los hábitos podemos trabajar aspectos como la calidad nutricional de la dieta, el aporte de hierro y otros micronutrientes, la salud digestiva y el bienestar general, adaptando las pautas a tu situación y a tus necesidades.

No se trata de seguir una dieta perfecta ni de eliminar alimentos sin motivo. Se trata de encontrar una forma de alimentarte que te ayude a cuidarte y a sentirte mejor.



Bibliografía científica:

Becker CM, et al. (2022). ESHRE guideline: endometriosis. Human Reproduction Open, 2022(2), hoac009. https://doi.org/10.1093/hropen/hoac009

Sverrisdóttir UÁ, Hansen S, Rudnicki M. (2022). Impact of diet on pain perception in women with endometriosis: A systematic review. European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology, 271, 245–249. https://doi.org/10.1016/j.ejogrb.2022.02.028

Abulughod N, Valakas S, El-Assaad F. (2024). Dietary and Nutritional Interventions for the Management of Endometriosis. Nutrients, 16(23), 3988. https://doi.org/10.3390/nu16233988

Dason ES, et al. (2023). Guideline No. 437: Diagnosis and Management of Adenomyosis. Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada, 45(6), 417–429.e1. https://doi.org/10.1016/j.jogc.2023.04.008

Moawad G, et al. (2023). Adenomyosis: An Updated Review on Diagnosis and Classification. Journal of Clinical Medicine, 12(14), 4828. https://doi.org/10.3390/jcm12144828

American College of Obstetricians and Gynecologists (2021). Management of Symptomatic Uterine Leiomyomas: ACOG Practice Bulletin, Number 228. Obstetrics & Gynecology, 137(6), e100–e115. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000004401