Tiroiditis de Hashimoto: entender la enfermedad autoinmune más allá de la tiroides
LG
La tiroiditis de Hashimoto es la causa más frecuente de hipotiroidismo.
Sin embargo, muchas personas desconocen que se trata de una enfermedad autoinmune y no únicamente de una alteración de la glándula tiroides.
En este artículo te explico qué ocurre en el organismo, qué papel desempeña la nutrición y qué hábitos pueden ayudarte a cuidar tu salud desde un enfoque basado en la evidencia.
Tiroiditis de Hashimoto
Recibir este diagnóstico suele generar muchas dudas, ¿por qué mi sistema inmunitario ataca a la tiroides?, ¿puedo hacer algo para frenar la enfermedad?, ¿qué papel tiene la alimentación?
Existe una gran cantidad de información sobre Hashimoto, pero no siempre está respaldada por la evidencia científica, lo que puede generar confusión y llevar a adoptar dietas muy restrictivas o a tomar suplementos innecesarios.
El sistema inmunitario es el sistema de defensa del organismo. Está formado por un conjunto de células, tejidos y moléculas cuya función es protegernos frente a virus, bacterias y otros agentes potencialmente dañinos. Una de sus características más importantes es su capacidad para distinguir entre aquello que pertenece a nuestro propio organismo y aquello que considera una amenaza. Gracias a este mecanismo, el sistema inmunitario elimina microorganismos sin atacar nuestras propias células.
Sin embargo, este sistema no es perfecto y en determinadas circunstancias, puede perder esa capacidad de reconocimiento y reaccionar frente a tejidos propios. Es entonces cuando hablamos de una enfermedad autoinmune.
¿Qué ocurre en una enfermedad autoinmune como Hashimoto?
Las enfermedades autoinmunes aparecen cuando el sistema inmunitario identifica por error una parte del propio organismo como si fuera un agente extraño y desencadena una respuesta inflamatoria contra ella. En la tiroiditis de Hashimoto, el órgano afectado es la glándula tiroides.
Las enfermedades autoinmunes son más frecuentes en mujeres, especialmente entre los 30 y los 60 años, lo que pone de manifiesto el importante papel que desempeñan las hormonas y otros factores biológicos en su desarrollo.
En la tiroiditis de Hashimoto, el sistema inmunitario produce anticuerpos dirigidos contra proteínas presentes en la glándula tiroides. Los más conocidos son los anticuerpos anti-peroxidasa tiroidea (anti-TPO) y los anticuerpos anti-tiroglobulina (anti-Tg).
Con el paso del tiempo, esta respuesta inmunitaria puede producir una inflamación crónica de la glándula y un deterioro progresivo de su capacidad para fabricar hormonas tiroideas, provocando hipotiroidismo, situación en la que la tiroides no produce suficiente cantidad de hormonas y que, en la mayoría de los casos, requiere tratamiento farmacológico.
Es importante entender que este proceso suele ser lento. Muchas personas presentan anticuerpos positivos durante años sin desarrollar todavía un hipotiroidismo clínico. En otras ocasiones, el diagnóstico se realiza cuando ya existe una alteración en la TSH y en las hormonas tiroideas.
Hashimoto e hipotiroidismo: ¿son lo mismo?
La tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca la glándula tiroides.
El hipotiroidismo, en cambio, es la consecuencia que aparece cuando esa glándula deja de producir suficientes hormonas tiroideas.
Esto significa que es posible tener Hashimoto y mantener una función tiroidea normal durante años, aunque la mayoría de las personas con Hashimoto desarrollarán hipotiroidismo con el tiempo, la velocidad de progresión es muy variable.
La tiroiditis de Hashimoto es la causa mas frecuente de hipotiroidismo, pero no la única. Existen otras causas, como el tratamiento con yodo radiactivo, la cirugía de la glándula tiroides, algunos medicamentos o la deficiencia de yodo en determinadas regiones del mundo.
¿Por qué aparece la tiroiditis de Hashimoto?
La evidencia científica indica que se trata de una enfermedad multifactorial, resultado de la interacción entre la predisposición genética y diversos factores ambientales. Entre los factores que podrían influir en su aparición o evolución encontramos: antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes, ser mujer (la enfermedad es hasta diez veces más frecuente que en los hombres), cambios hormonales, determinadas infecciones y otros factores ambientales.
Con frecuencia también se habla del estrés como desencadenante, aunque algunas investigaciones sugieren que el estrés crónico podría influir en el funcionamiento del sistema inmunitario, actualmente no puede afirmarse que sea una causa directa de la enfermedad. Lo que sí sabemos es que dormir mal, mantener un estrés elevado durante mucho tiempo o llevar un estilo de vida poco saludable puede empeorar la percepción de los síntomas y afectar al bienestar general.
Por eso, el abordaje de Hashimoto no debería centrarse únicamente en la medicación o en la alimentación, sino también en otros pilares como el descanso, la actividad física, la gestión del estrés y el cuidado de la salud emocional.
¿Qué papel tiene la alimentación en Hashimoto?
Una de las primeras preguntas que suelen hacerse las personas con Hashimoto es si la alimentación puede ayudar a mejorar la enfermedad.
Actualmente no existe ninguna dieta capaz de curar la tiroiditis de Hashimoto ni de hacer desaparecer la enfermedad autoinmune. Sin embargo, una alimentación equilibrada puede desempeñar un papel importante en el bienestar general, ayudar a corregir déficits nutricionales y favorecer un buen estado de salud.
Además, muchas personas con Hashimoto presentan otras condiciones asociadas, como enfermedad celíaca, anemia por déficit de hierro, déficit de vitamina D u otras enfermedades autoinmunes. Detectarlas y tratarlas forma parte del abordaje integral.
Más que buscar una alimentación “perfecta”, el objetivo es construir un patrón de alimentación sostenible, variado y adaptado a las necesidades de cada persona.
¿Qué nutrientes son importantes en Hashimoto?
Algunos nutrientes merecen una atención especial porque participan en el funcionamiento de la tiroides o del sistema inmunitario.
- Hierro, es un mineral esencial para la síntesis de hormonas tiroideas y para numerosos procesos metabólicos. Los depósitos bajos de hierro, incluso sin llegar a desarrollar anemia, pueden contribuir a síntomas como el cansancio, la caída del cabello o la dificultad para concentrarse. Suele ser recomendable valorar una analítica completa del metabolismo del hierro, incluyendo ferritina para revisar que los niveles sean óptimos.
- Selenio, participa en la producción y el metabolismo de las hormonas tiroideas y forma parte de enzimas con función antioxidante. En los últimos años se ha investigado ampliamente su papel en la tiroiditis de Hashimoto, algunos estudios muestran que la suplementación con selenio puede reducir los niveles de anticuerpos anti-TPO en determinadas personas. Sin embargo, las revisiones sistemáticas más recientes concluyen que todavía no existe evidencia suficiente para recomendar su suplementación de forma rutinaria, ya que los beneficios sobre los síntomas, la calidad de vida o la evolución de la enfermedad son inciertos. Si existe un déficit de selenio o una indicación clínica concreta, el profesional sanitario puede valorar la suplementación de manera individualizada.
- Zinc, interviene en múltiples funciones del sistema inmunitario y también participa en el metabolismo de las hormonas tiroideas. Aunque un déficit de zinc puede afectar a la función tiroidea, la suplementación solo está indicada cuando existe una deficiencia o una situación clínica que lo justifique.
- Vitamina D, desempeña un papel relevante en la regulación del sistema inmunitario y es frecuente encontrar niveles bajos en personas con enfermedades autoinmunes. Cuando existe una deficiencia confirmada mediante analítica, la suplementación puede estar indicada siguiendo las recomendaciones del profesional sanitario.
- Yodo, es un nutriente imprescindible para fabricar hormonas tiroideas, pero esto no significa que consumir grandes cantidades sea beneficioso. En personas con Hashimoto, un exceso de yodo, especialmente procedente de suplementos o de algunas algas, puede favorecer la autoinmunidad tiroidea. Por ello, salvo indicación médica, lo recomendable es cubrir las necesidades mediante una alimentación equilibrada y evitar suplementos con altas dosis de yodo.
- Proteínas y ácidos grasos omega3. Las proteínas son fundamentales para mantener la masa muscular, favorecer la recuperación de los tejidos y conservar un buen estado de salud, especialmente en etapas como la perimenopausia y la menopausia. Los omega3 pueden contribuir a modular la respuesta inflamatoria dentro de una dieta equilibrada.
La evidencia respalda la importancia de seguir un patrón de alimentación rico en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas saludables.
¿Qué impacto tiene el estilo de vida en Hashimoto?
La alimentación es solo una pieza del puzle.
Dormir suficiente, mantener horarios regulares, realizar ejercicio físico de forma regular (especialmente entrenamiento de fuerza), mantener una buena gestión del estrés, evitar tóxicos y seguir el tratamiento médico, cuando está indicado, son pilares fundamentales para cuidar la tiroiditis de Hashimoto.
No existen soluciones rápidas ni alimentos milagro. En cambio, los pequeños hábitos mantenidos en el tiempo sí pueden tener un impacto positivo en el bienestar y la calidad de vida.
Mitos frecuentes sobre Hashimoto
Estos son algunos de los mitos más habituales.
“La dieta puede curar Hashimoto”
No. Actualmente no existe ninguna dieta capaz de curar la enfermedad autoinmune ni de eliminar los anticuerpos. La alimentación puede ayudarte a mejorar tu estado nutricional, favorecer un estilo de vida saludable y aliviar algunos síntomas asociados, pero no sustituye el tratamiento médico cuando este es necesario.
“Si tengo Hashimoto debo eliminar el gluten”
No necesariamente. La eliminación del gluten está claramente indicada en personas con enfermedad celíaca, que es más frecuente en quienes padecen otras enfermedades autoinmunes, como Hashimoto. Sin embargo, en personas con Hashimoto que no tienen enfermedad celíaca, la evidencia científica actual no justifica recomendar una dieta sin gluten de forma sistemática. Antes de eliminar el gluten es recomendable consultar con un profesional sanitario y, si existe sospecha de enfermedad celíaca, realizar las pruebas diagnósticas correspondientes antes de retirarlo de la alimentación.
“El yodo está prohibido”
No. El yodo es un nutriente esencial para la producción de hormonas tiroideas. Lo que debe evitarse es el exceso, especialmente mediante suplementos o el consumo habitual de algas con un contenido muy elevado de yodo, salvo indicación médica.
“Si consigo bajar los anticuerpos, estaré curada”
No necesariamente. Los niveles de anticuerpos pueden variar con el tiempo y no siempre se relacionan con la intensidad de los síntomas o con el funcionamiento de la glándula tiroides. El objetivo del tratamiento no es únicamente reducir los anticuerpos, sino mantener una función tiroidea adecuada, mejorar el bienestar de la persona y corregir posibles déficits nutricionales cuando existen.
“Necesito tomar muchos suplementos”
No. Aunque algunos suplementos pueden ser útiles en situaciones concretas, no todas las personas con Hashimoto los necesitan. Antes de iniciar cualquier suplementación es recomendable valorar la historia clínica, la alimentación y, cuando sea posible, una analítica que permita detectar déficits reales.
Conclusiones
La tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad autoinmune, no solo una alteración de la glándula tiroides.
El abordaje debe ser integral, incluyendo nutrición, descanso, actividad física, manejo del estrés y seguimiento médico.
Antes de eliminar alimentos o tomar suplementos, es importante contar con una valoración profesional individualizada.
Cada persona con Hashimoto es diferente.
En Lunaria te acompaño a construir una alimentación basada en evidencia científica, libre de restricciones innecesarias y diseñada para ayudarte a mejorar tu bienestar y tu salud hormonal de forma sostenible.
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Estaré encantada de ayudarte.

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