Fertilidad y embarazo en perimenopausia

Jan 14, 2026Por Lorena García

LG

Cada vez más mujeres deciden retrasar la maternidad, por diferentes motivos, y empiezan a buscar un embarazo a partir de los 40 años. Hoy la maternidad tiene, más que nunca, diferentes posibilidades gracias a los avances en fertilidad.

A partir de los 40, el cuerpo de la mujer entra en una nueva etapa hormonal, la perimenopausia. Y aunque la fertilidad disminuye, el embarazo sigue siendo posible. Pero esta maternidad tardía trae consigo una pregunta frecuente ¿cómo influye la edad en nuestro cuerpo a la hora de buscar un embarazo?

¿Qué es la perimenopausia y cómo afecta a la fertilidad?

La perimenopausia es una etapa de transición hacia la menopausia, que puede comenzar entre los 40-45 años y durar varios años, en la cual se producen una serie de cambios hormonales. 

El primero de ellos suele ser la bajada en el nivel de progesterona, hormona clave para preparar el útero para el embarazo, regular el ciclo menstrual y la ovulación. Esta bajada en el nivel de progesterona puede provocar ciclos más cortos, el SPM puede ser más marcado con síntomas más intensos y puede producirse manchado antes de la menstruación. Los niveles bajos de progesterona van a dificultar el embarazo.

El siguiente cambio es la bajada en los niveles de estrógenos, que va a provocar ciclos más irregulares, y muchos de ellos anovulatorios, es decir, vamos a tener ciclos en los que no hay ovulación. Estos cambios van a tener un impacto en la fertilidad durante esta etapa.

Además, durante la perimenopausia, las fluctuaciones hormonales van a provocar cambios en el metabolismo, en el sistema cardiovascular y en la aceleración de la pérdida de masa muscular o sarcopenia, entre otros, lo que conlleva una serie de necesidades nutricionales diferentes. Además de adaptar nuestra alimentación durante esta etapa si estamos buscando embarazo, también es muy importante hacerlo para prevenir patologías y mejorar la calidad de vida cuando llegue la menopausia.

En resumen, durante la perimenopausia se producen una serie de cambios hormonales que influyen en la fertilidad:

 • La ovulación se vuelve irregular

 • Disminuye la progesterona, hormona del embarazo

 • Los estrógenos fluctúan de forma impredecible

 • Aumenta la inflamación y el estrés oxidativo

 • La reserva ovárica y la calidad de los óvulos disminuyen

Esto no significa que el embarazo sea imposible, pero sí que la fertilidad se vuelve más inestable y menos predecible, lo que puede dificultar la concepción y el embarazo.

Nutrición y hábitos para favorecer la fertilidad en perimenopausia

Algunos de los factores que afectan la fertilidad en esta etapa son modulables.

1. Reducir la inflamación y el estrés oxidativo. 

La calidad de los óvulos va a estar muy relacionada con el daño oxidativo. Una alimentación rica en verduras de hoja verde, frutas ricas en antioxidantes (frutos rojos, granada, cítricos), grasas saludables (aguacate, AOVE, nueces, semillas) y pescado azul rico en omega 3, puede favorecer la calidad de los óvulos.

Evitar fumar, beber alcohol, alimentos ultraprocesados, niveles altos de estrés y ansiedad y la exposición a tóxicos también va a ayudar a reducir el estrés oxidativo y mejorar la calidad de los óvulos.

2. Apoyar la producción de progesterona.

Una alimentación adecuada puede aportar los nutrientes necesarios para favorecer la producción de progesterona de forma natural. Algunos de los nutrientes esenciales para favorecerla son: Vitamina B (especialmente B6) en plátanos, aguacates, avena, maíz, pollo, huevos y cereales integrales; Ácidos Grasos Omega 3 en pescados azules, nueces, semillas de chía y lino; Zinc en semillas (especialmente las de calabaza), frutos secos e hígado; Magnesio en verduras de hoja verde, frutos secos, semillas y legumbres; Antioxidantes y Fibra en frutas y verduras. Además de asegurar una ingesta suficiente de proteínas, que va a apoyar la salud hormonal general.

Reducir el estrés, hacer actividad física regular, el sueño de calidad (dormir lo suficiente es crucial para la regulación hormonal), una hidratación adecuada, limitar el consumo de azúcares, alcohol, alimentos ultraprocesados y grasas trans, son hábitos que también van a ayudar a equilibrar el nivel de progesterona.

3. Estabilizar el nivel de glucosa en sangre.

La resistencia a la insulina afecta negativamente a la fertilidad al alterar el equilibrio hormonal. Adoptar cambios en el estilo de vida es fundamental para mejorar la sensibilidad a la insulina y la salud reproductiva. Hacer ejercicio de forma regular, mantener un peso saludable, reducir el estrés y asegurar un sueño adecuado van a ayudar a regular el metabolismo y los niveles hormonales. 
 
Seguir una alimentación rica en fibra, proteínas magras, grasa saludable, frutas y verduras, ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Incluir proteínas y fibra en cada comida nos ayuda a evitar picos de insulina.

4. Reducir el estrés crónico.

El estrés y la ansiedad afectan a la fertilidad alterando el equilibrio hormonal, provocando irregularidades en el ciclo menstrual, incluso amenorrea. También puede influir en la calidad de los óvulos y la implantación.

Dormir bien, bajar el ritmo, hacer ejercicio, caminar, hacer técnicas de relajación, respirar, etc son hábitos que pueden ayudar a gestionar el estrés. Si el nivel de ansiedad es muy elevado siempre es recomendable buscar apoyo profesional psicológico.

Posibles riesgos en un embarazo después de los 40

El embarazo en esta etapa requiere una mirada más integral y preventiva. La edad puede influir en el aumento del riesgo de sufrir ciertas complicaciones durante el embarazo y mas aún si la mujer tenía patologías antes de quedarse embarazada.

Como hemos comentado, durante la perimenopausia el metabolismo de la mujer cambia. Durante el embarazo se produce de forma natural un aumento de la resistencia a la insulina, pero con la edad el riesgo de sufrir una descompensación es mayor y aumenta el riesgo de diabetes gestacional.

En esta etapa también se producen cambios en el sistema cardiovascular, lo que puede provocar mayor riesgo de sufrir hipertensión gestacional y preeclampsia en el embarazo. 

Además, los cambios hormonales en la perimenopausia y el envejecimiento pueden afectar al suelo pélvico, su fuerza y elasticidad, lo que puede provocar complicaciones en el parto y posparto.

Una mujer que antes del embarazo seguía una alimentación equilibrada adaptada a sus necesidades y unos hábitos saludables, siendo una persona activa, independientemente de la edad, va a tener un riesgo menor de sufrir complicaciones en el embarazo.

Esto no es para asustar, sino para entender que el cuerpo necesita más apoyo en esta etapa. Una mujer de más de 40 años que busca un embarazo necesita una estrategia nutricional y hormonal personalizada.

Nutrición durante el embarazo en perimenopausia

Una vez se produce el embarazo, la nutrición sigue siendo una herramienta fundamental para reducir riesgos y complicaciones. En esta etapa el enfoque debe ser preventivo y personalizado a cada mujer.

Durante el embarazo la base será seguir una alimentación equilibrada y variada, rica en proteínas de calidad, fibra y nutrientes esenciales como calcio, vitamina D, hierro, ácido fólico, omega 3 y magnesio.

La personalización va a ser clave, adaptando la alimentación y el estilo de vida a las condiciones y necesidades individuales de cada mujer, y haciendo los ajustes necesarios en caso de que se produzcan complicaciones como diabetes gestacional, hipertensión, etc

Conclusión

Buscar embarazo y que coincida con la etapa de perimenopausia es una realidad cada vez más frecuente, en la que se necesita información, acompañamiento y personalización de la alimentación y los hábitos a esta etapa y sus necesidades específicas.

El acompañamiento, además de ayudar a seguir unos hábitos adaptados a las necesidades de esta etapa, también ayuda a reducir miedos y dudas, a no sentirse sola en el proceso y entender los cambios que se van experimentando, además de prevenir y tratar las posibles complicaciones o patologías que puedan aparecer durante el embarazo.